Helena's profileCAMINO DE UTOPÍASPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
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March 24 Anarquía (Edgardo Civallero)http://bitacoradeunbibliotecario.blogspot.com/2006/05/anarquista.htmlAnarquista![]() Me ocurrió hace poco, en un taller que dictaba en la ciudad de Trenque Lauquen. Pero ya me había ocurrido en otros cursos, en Buenos Aires, en Córdoba, en Rosario. En cada clase, anoto -como advertencia preliminar- que los oyentes podrán escuchar algunas opiniones que quizás les resulten fuera de lugar. Ello se deberá a que soy anarquista, y a que, como regla personal, nunca callo lo que pienso.
El comentario que se ha repetido en todos los talleres -usualmente, durante la charla de café- fue el siguiente: "Creía que el anarquismo había desaparecido". O quizás un más contundente "el anarquismo está muerto". La respuesta es siempre la misma: "Ocurre que los anarquistas actuales ya no volamos edificios o coches. Ahora volamos mentes. Entonces no somos tan notorios".
El anarquismo filosófico -aquel nacido en las edades antiguas, en la Grecia de las poleis- hacía honor al significado etimológico de la palabra: an-arché, negación del poder. A lo largo del tiempo, tal expresión adquirió el significado de negación de autoridad, negación de las estructuras que ejercen poder sobre un ser humano, que oprimen, que limitan, que obligan... Desconozco si nací anarquista o me hice. Calculo que la última opción es la más aceptable: jamás acepté la autoridad por obligación, sino que la reconocí por respeto a capacidades mayores a las mías. Es la única forma bajo la cual un anarquista puede llegar a aceptar algún tipo de autoridad, que, en ese caso, ya no sería tal: sería una influencia. Los anarquistas no aceptamos estructuras verticales de ningún tipo, no ya solo en política, sino en la sociedad o en la religión. Es por eso que el anarquismo es asociado tan frecuentemente al ateísmo: niega la autoridad de otro hombre para establecer la fe y sus procesos, niega el poder de seres superiores para dictar normas (en ese sentido yo también sería atea pues mi Dios es otro bien distinto). Los anarquistas creemos que la autoridad reside en la coerción o en el respeto, y abominamos completa y profundamente de la primera opción. La coerción únicamente conduce a que nos encadenen, a que nos limiten, a que nos digan que hacer, como hacerlo, bajo que condiciones. Y no entendemos la libertad bajo esas circunstancias. Libertad limitada no es libertad: es un sueño de liberación que nunca llega a concretarse. Ser anarquista en el seno de una sociedad establecida sobre bases del poder de un ser humano sobre otro no es fácil. Pero no es imposible, como lo demostramos a diario. Si bien muchas cosas deben aceptarse porque no existen alternativas válidas, otras pueden elegirse. Y, siempre que tenemos elección, elegimos aquella alternativa que nos permita movernos en total libertad, ejerciendo nuestra solidaridad, trabajando en equipos y en estructuras horizontales, hablando de igual a igual, ejerciendo nuestra libertad de expresión y de acceso a la cultura, oponiéndonos firmemente al comercio con las cosas incomerciables (cultura, naturaleza, bienestar...). Lo que para algunos parece locura y utopía, para muchos de nosotros resulta un estilo de vida que, si bien no es simple, nos hace felices, porque nos permite respetarnos y respetar, y sentir que muchas de las miles de cadenas que llevamos encima por el mero hecho de haber nacido en sociedad, se van desvaneciendo, o aflojando. El comercio justo es por sus acciones e ideas anarcocomunista.
Durante mucho tiempo, la expresión más conocida -o la más popularizada por los medios oficiales- del anarquismo fue la violencia radical armada. Todos los terroristas y asesinos que actuaban bajo la supuesta bandera del anarquismo político fueron colocados como imagen estereotipada de esa corriente de pensamiento y acción, y de esa forma fuimos condenados como bestias salvajes, como asesinos sanguinarios, como chacales del demonio. Hoy en día ya no volamos puentes, ya no disparamos contra las autoridades, ya no preconizamos el caos como única forma de libertad. En realidad, los verdaderos anarquistas, los que profesamos un respeto casi "religioso" hacia las ideas básicas de esa filosofía, jamás nos planteamos la violencia como forma de acción, sencillamente porque creemos en el ser humano como base de la sociedad.
Hoy, los que seguimos creyendo y actuando ya no volamos edificios: volamos mentes. Hacemos pensar, abrimos puertas a la luz entre tanta oscuridad, quitamos mordazas y vendas de los ojos, destapamos oídos, liberamos manos de grilletes seculares. Enseñamos, educamos, formamos, pero nunca en nuestra línea de pensamiento. Sólo liberamos las manos para que ellas actúen en libertad, por sí mismas, haciendo uso de un libre albedrío natural que cada hombre y mujer posee. Defendemos la igualdad de todos los seres humanos, sin poder del uno sobre el otro: ni del hombre sobre la mujer, ni del rubio sobre el moreno, ni del rico sobre el pobre, ni del adulto sobre el niño. Defendemos el valor de cada lengua, sin poder de una sobre otra. Odiamos la palabra "dominante" porque representa poder injusto, poder establecido injustamente de un grupo o un individuo sobre otros. Y respetamos la autoridad por capacidad: aquellas personas que pueden ayudarnos a organizarnos y guiarnos en el camino por su saber, por su experiencia... Tales personas no necesitan imponerse sobre los demás exhibiendo títulos: solo necesitan hablar o actuar para obtener el reconocimiento automático de los que los rodean. Estoy seguro de que habrán conocido miles de personas así.
Volamos mentes, sí, y volamos murallas mentales: ayudamos a despertar, a pensar, a romper el asfalto con el que muchos pavimentaron y cubrieron nuestros sueños de ser y de sentir y de vivir y de luchar. Ayudamos desinteresadamente, damos clases sin cobrar, invertimos nuestros ahorros y nuestro trabajo en acciones que nos ayuden y ayuden a los que nos rodean. Creemos que el bien siempre vuelve, al igual que el mal, y, cuando regresa a las manos que lo engendraron, regresa multiplicado. Por tanto, somos siempre solidarios, y siempre actuamos a conciencia propia, olvidando las normas sociales que nos empujarían a actuar de tal o cual manera. Tales normas llevan encasillando y limitando a los seres humanos desde hace siglos, haciéndolos infelices, empujándolos a caminar caminos que jamás quisieron transitar... Esas normas y ese poder ejercido injustamente llevan a muchos a trabajar en puestos para los que no se sienten capaces, soportando la autoridad de personas mínimas y endebles que solo tienen un título para sentirse superiores y ser alguien. Esas normas llevan a temer a un Dios cristiano vengativo, o a un cura que tiene en su mano el perdón de nuestros pecados. Esas normas llevan a que seamos discriminados por pobres, o por homosexuales, o por diferentes, o por... lo que sea.
Siempre hay una razón por la cual el poderoso aplasta y oprime. Siempre hay una razón por la cual alguien queda en la base de la estructura, soportando la gran pirámide, soportando los vicios y las falencias de otros.
Quizás vivimos transitando un camino al costado del mundo. Pero nosotros, los anarquistas, sabemos que no es así. Sabemos que estamos bien adentro del mundo, que luchamos por lograr una igualdad, una fraternidad y una libertad defendidas desde hace siglos, desde Jesús de Nazareth a los revolucionarios franceses. Sabemos que luchamos por un imposible, pero, al menos, es una causa noble por la que luchar, es NUESTRA causa, es una causa que nos honra con bienes mínimos. ¿Cuántos han caído por luchas más innobles, manchados de sangre? ¿Cuántos desperdician su vida tras un éxito y una fama que no lograrán jamás?
Olvidar todas las barreras de autoridad olvidables. No todas pueden ignorarse, pero aquellas contra las que se pueda luchar, deben ser eliminadas. La biblioteca ha sido, desde siempre, parte del alma del ser humano, el reservorio de gran parte de su cultura escrita. Y debe convertirse en las alas de sus usuarios, alas que les ayuden a volar, a elevarse sobre sus miserias cotidianas: educándose, riéndose, informándose, soñando...
Quizás el anarquismo sea una de las filosofías más humanistas que existen. Porque se basa en la libertad del ser humano, y preconiza y lucha por la ausencia de estructuras que limiten e impongan otras voluntades sobre la libertad y la voluntad individual, la cual debe ser respetada y protegida en todo momento.
Muchos son los que actúan como anarquistas sin saberlo, sin importarles las etiquetas. Y eso demuestra el valor intrínseco de tal postura ante la vida, ante el trabajo, ante la fe, ante las relaciones sociales, ante la política: el valor de lo natural, de lo notable, de lo respetable. El valor de la libertad individual. Algo que no puede ser sometido por la fuerza, ni comprado con muerte y sangre. Solo puede ser defendido con las propias manos, y despertado con bombas.
Bombas en la mente. He defendido durante muchos años y sin saberlo al no conocer su nombre, el anarcocomunismo. Es la postura política a la que más se acerca el ecologismo, basta pensar en Kropotkin o Thoreau, como explican en la página avanzando hacia la utopía.
...Sé que pueden quemar libros,
borrar pasados,
ordenar futuros, torturar y ejecutar personas... Pero también sé que aún no han descubierto como matar el cuerpo intangible y luminoso de una idea, de un sueño o de una esperanza.
Sara Plaza y Edgardo Civallero. Sobre el autor y sobre la autora. Pese ser perfiles no tienen desperdicio, por la reflexión que les acompaña. March 16 La mirada del mendigoHe descubierto recientemente una página digna de visitar para cualquier mente curiosa que quiera saber que se esconde tras el velo que desdibuja lo que realmente ocurre en el mundo circundante. Se llama la mirada del méndigo, y la he encontrado a partir de esta entrada, despertando instantáneamente mi interés:Shalom Aleichem - Alaikum shalam
March 02 La muerte y su justicia.EMBARAZOSO PANEGÍRICO DE LA MUERTE La periodista me preguntó pero también es cierto porque las vejaciones nos separan los odios en cambio la muerte ricos y pobres reconozcamos que la muerte hace siempre neutra y equitativa la muerte es ecléctica pluralista social y lo seguirá siendo * panegírico: elogio o alabanza a alguien, en este caso la personificación de la muerte. March 01 El Sur también existe (Joan Manuel Serrat)Con su ritual de acero
sus grandes chimeneas sus sabios clandestinos su canto de sirena sus cielos de neón sus ventas navideñas su culto de dios padre y de las charreteras con sus llaves del reino el Norte es el que ordena. pero aquí abajo, abajo el hambre disponible recurre al fruto amargo de lo que otros deciden mientras el tiempo pasa y pasan los desfiles y se hacen otras cosas que el Norte no prohibe con su esperanza dura el Sur también existe. Con sus predicadores sus gases que envenenan su escuela de Chicago sus dueños de la tierra con sus trapos de lujo y su pobre osamenta sus defensas gastadas sus gastos de defensa con su gesta invasora el Norte es el que ordena. Pero aquí abajo, abajo cada uno en su escondite hay hombres y mujeres que saben a qué asirse aprovechando el sol y también los eclipses apartando lo inútil y usando lo que sirve. con su fe veterana el sur también existe Con su corno francés y su academia sueca su salsa americana y sus llaves inglesas con todos sus misiles y sus enciclopedias su guerra de galaxias y su saña opulenta con todos sus laureles el norte es el que ordena. Pero aquí abajo, abajo cerca de las raíces es donde la memoria ningún recuerdo omite y hay quienes se desmueren y hay quienes se desviven y así entre todos logran lo que era un imposible que todo el mundo sepa que el Sur también existe. Que todo el mundo sepa
que el Sur, es el Norte sin fusibles.
Y que el Norte, es el Sur
sólo que un poco más triste.
Pero ya llega el tiempo
de abrir cerrojos, puertas y ventanas
de demoler paredes y derribar fronteras
de levantar jardines que unan las dos casas.
Y con antorchas de concordia
decir: ven, acércate y pasa.
Que todos sepan
que Norte y Sur
son dos cuerpos
de una misma Alma.
He regresado ya de Madrid y vuelvo a tener conexión a Internet en casa, que mejor momento que éste apra actualizar con este magnífico poema de Serrat. La última estrofa no es suya, es de mis profesores de filosofía, Francisco y Sara, para mí al mejor de todas. Salud! |
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