Helena's profileCAMINO DE UTOPÍASPhotosBlogListsMore ![]() | Help |
|
March 16 Visita y limpieza en ArtàLas nuevas fotos que voy a colgar son el recuerdo de un fantástico fin de semana que pasé en Artà, en la sierra del sureste de la isla, dentro del Parc de Llevant. Fui con la asociación d'es racó de ses idees en un principio para realizar margades o bancales para una posterior reforestación. Esto no fue posible ya que la que nos iba a enseñar estaba enferma, con lo que finalmente dedicamos una mañana a recoger una nimia parte de los desechos que devuelve el mar y deja en las orillas de muchas playas. Fuimos a la playa de s'arenalet que tiene cierta fama en Mallorca por su gran belleza y buen estado de conservación. La Serra de Llevant es completamente distinta a la Tramuntana, no solo por ser más llana sino porque está conformada por garriga, bosque degradado, y extensas carritxeras (Ampelodesmus mauritanica), cuyo nombre científico extrañamente sí dice de donde procede. Digo extrañamente porque cualqueira diría que es autóctono. Su abundancia es debida a la intervención del hombre que se ha hecho cargo de que crezca en el monte, allí llevan pastando las ovejas y cabras desde hace siglos. Es un sistema de roza y quema que hasta hace poco estaba totalmente descontrolado, lo que fue desencadenado como consecuencia una enorme erosión, pérdida de bosques (pinares, encinares y acebuchares) y fertilidad del suelo. Eso también conllevo mi disgusto al ver al cantidad de cabras y ovejas que pastaban felizmente, porque para ser un parque tenía poca pinta. Plantas un árbol y poco más o menos le has de poner una armadura. No digo que se las esquilme, solo que se tome en serio que su población es excesiva, que son 30000 repartidas entre ambas sierras. Y su único depredador es el hombre, aquí no tenemos ni lobos ni enormes rapaces, esos seres que a mí tanto me gustan, amigos de lo verde de modo indirecto, ejejej. Faltarán fotos de muchos de las zonas por las que estuve por dos motivos, porque me entusiasme con una planta en concreto y porque hacer fotos de noche no tiene demasiado sentido. Pese a ello tengo la imagen grabada de las siluetas de los árboles, las estrellas y en el horizonte recortando el cielo las montañas. Otra y aún más valiosa, la de un águila pescadora (o uan especie muy parecida, no sé, sé poco de ornitología) sobrevolando sobre nuestras cabezas a penas a unos cinco metros para después seguir con la corriente de aire cálido de esas horas. Finalmente colgaré otras fotos de fauna y flora de mi jardín y Porreras. Test de personalidadOs propongo un test de éstos que al menos a mí me encantan, que procuran ayudar a conocerse a uno mismo. Es corto y las respuestas las pondré otro día porque entonces no tendrá gracia.
Escribid por orden de preferencia vuestros tres animales preferidos y junto cada uno los motivos que os llevan a tal elección. Como ejemplo pondré mi caso. No me fue fácil, porque no tengo realmente animales que me agraden más o menos, y enseguida me percate de que era más una cuestión psicológica sobre a lo que a ellos asocio. En primer lugar dije el lobo, por su nobleza, por ser el máximo simbolo de representación de la Naturaleza libre y que el hombre al intentar dominar acaba perdiendo, por su espíritu de manada y de lealtad. En segundo lugar dije al elefante, por su inteligencia, el cuidado que da a sus semejantes, sin abandonar incluso a aquellos que puedan retrasar a la manada. Por último puse al águila/halcón o similar, como símbolo de la visión clara y capacidad de discernimiento, su belleza, fortaleza e independencia. Sobre razas y racismo.¿Naturaleza o cultura?
Autores: Noel Méndez, Rosa Frasquet y Fèlix Balanzó.
El racismo se define como “el proceso ideológico mediante el cual un orden social desigual es presentado como natural”, lo cual ha causado y a la vez legitimado la explotación de los esclavos negros en América (los blancos no tenían que sentirse mal, porque a los negros se les consideraba entre simios y hombres o ni eso, aunque al diferencia sólo radique en la pigmentación). Para completar esto aconsejo la lectura del libro África y la historia, de Luis Cesar Bou, que está por Internet, en al página de rebelión.org y que yo me leí en cuestión de dos horas. O ha servido como excusa a personajes de la talla de Hitler para intentar exterminar al pueblo judío mientras conquistaba el mundo. Nótese que, a la hora de destacar rasgos genéticos que conferían cualidades a los judíos, la supuesta base natural o genotípica desaparece ya descardamente para pasar a segregar a la población por “una manera de ser”. La noción de raza como conjunto de personas que comparten rasgos biológicos se empezó a utilizar para excluir y segregar socialmente a una población específica en el s. XIII, en la doctrina católica de la pureza de sangre, que tenía como objetivo impedir la mezcla de musulmanes y judíos con cristianos en la Península ibérica. Otra versión es que fueron los judíos los que empezaron a utilizar dicho término por primera vez… Con esta doctrina también tiene lugar la separación entre la cultura humana y la naturaleza, sufriéndose las correspondientes consecuencias. Esta dicotomía, que se ha empleado para relacionar a las mujeres y a las razas inferiores con la naturaleza para justificar su dominación, se vuelve confusa al relacionar la sangre –elemento biológico- con la transmisión de fe religiosa y más tarde de condición social. Aquí vale la pena un inciso, fue la biología de hace dos siglos la responsable de tal hecho, puesto que los científicos avalaban tal discriminación por un bien común social de la dominación de los fuertes. Por mucho que se quiera negar el vínculo entre la ciencia emergente y el protestantismo victoriano tienen una raíz común y profunda. Sabiéndolo podemos empezar a hacer algo por cambiarlo. Tal hecho se expresa de diversas maneras que ahora paso de detallar.
Esta discriminación, que tenía a la Iglesia como precursora, con el claro objetivo de universalizar la fe cristiana, se fue intensificando y la raza constituyó un elemento configurador de la clase social hasta desembocar en el racismo científico, que pretendió explicar como las diferencias culturales tienen su raíz en características biológicas. La explicación en términos biológicos de diferencias culturales prosiguió con teorizaciones que confundían desigualdades sociopolíticas con diferencias raciales –el llamado Darwinismo social del siglo XIX-. Aquí vale la pena otro inciso, y es que ese nombre no es el más apropiado, dado que Darwin no fue el precursor, él se limito a extender y justificar la ideología. Dentro de sus amistades estaba Herbert Spencer, el verdadero autor de las palabras que tanto se le atribuyen a Carlitos, digo Darwin. Y si nos remontamos un poco más tampoco él ideo la evolución, pero eso ya es descentrarme demasiado del tema. Tampoco hay que quitarle el mérito de divulgador. Pero, definitivamente el concepto de raza ha dejado de ser útil para la ciencia. Biólogos, sociólogos y antropólogos han desacreditado la tesis que relaciona inteligencia y genética: el concepto de raza no es una realidad biológica y debe ser desterrado.
Llegados a este punto, podemos afirmar que el concepto de raza es una construcción sociocultural, y al igual que sucede con el género, se ha usado históricamente para justificar sistemas de dominación, presentando las desigualdades como naturales para evitar que cambien las estructuras de poder establecidas que se beneficien de estas desigualdades. El elemento común de las doctrinas basadas en la discriminación tienen en común la naturalización de desigualdades y formas de dominación cuyos orígenes son socioeconómicos. Presentándose el orden social como si se tratara de un orden natural, donde el sistema político aparenta neutralidad y esconde la terrible carga ideológica que supone la explotación de unos grupos sociales por encima de otros a partir de unas diferencias predefinidas.
Así los sistemas de injusticia social como efecto directo o colateral –como el capitalista- son políticamente sustentados como una dinámica inherente a la sociedad. De manera que los procesos de polarización socioeconómica (los ricos cada vez más ricos, y los pobres cada vez más pobres) se justifican dentro de un clima de igualdad liberal culpando a los ciudadanos “menos aptos” de su fracaso dentro de la sociedad. La trampa del estado liberal consiste en hacer creer a los individuos que compiten socialmente en igualdad de oportunidades, y que si no progresan es debido a que “es incapaz de aprovechar las oportunidades de superación social que la sociedad parece ofrecerle”. March 15 Por un nuevo sistema educativo.
El sistema educativo está inevitablemente influenciado por el sistema en el que nos hallamos, o mejor dicho, ambos se retroalimentan. Se nos inculca desde niños la idea de que hemos de ser personas de éxito, donde el fracaso no tiene cabida y los perdedores van al retrete o junto los desechos del capital. Se olvida que perder es tan importante como ganar, dado que es con la derrota que aprendemos pues ésta lleva a reflexionar. Diferenciar unas escuelas de otras es una fantasía, siguen un mismo esquema del que es difícil escapar, jerarquizado y que aleja al niño de su potencial. Pretender lo contrario es pedir demasiado dirán algunos, más viendo que nos encaminamos a una mayor desvaloralización de las ideas y la creatividad, promoviéndose de cada vez más una mayor especialización. Las carreras de humanidades van a menos, y aspirar a vivir de tu arte es cada vez una mayor utopía. Y si no tienes recursos económicos olvidate, como mucho llegarás a grado y el título no te servirá de nada.
Esto es parte de la dicotomía cerebral a la que nos vemos sometidos, el hemisferio izquierdo ha de ser nuestro centro, el derecho es un estorbo pese que en él se aposente la creatividad y sea necesario para canalizar ideas y comunicárselas al izquierdo que seguramente las analizará como hace con todo. Considero que sería preferible que no nos viéramos obligados a decantarnos por uno o por otro, somos uno y conviene que así sea; una persona que acaba por obedecer a la ley general solo puede acabar loca. Y no lo neguemos, el ser humano está sufriendo las consecuencias de ese pensamiento. Considero la enseñanza una herramienta clave para el cambio, para un mundo donde se pueda volver a creer en múltiples posibilidades, para escapar del pensamiento único. Si la educación la controlan los de arriba seguiremos estancados en el error, ese error que se oculta lo máximo posible, y que es que el ser humano es sólo una máquina cuya única expresión de individualidad son los artefactos que tenga o pueda construir, que no ha de necesitar de nadie más que de sí misma y que para superarse ha de pisotear al resto de mortales. No, la realidad es otra, y es que no podemos vivir solos, ni aislados de la naturaleza, ni sin vínculos que nos unan a otras personas. Ver a los demás como posible competencia (tesis de la sociobiología cultural) sólo nos lleva a vivir en un continuo estrés y en una baja estima respecto nosotros mismos. Seguramente me habré explicado medianamente, pero lo importante es que se capte la idea y luego cada uno elabore la propia. Para aclararme me ayudaré de un vídeo que me ha encantado, colgado en el blog “el sueño de la marmota”. Me han entrado ganas de aplaudir al ponente y si tuviera tiempo y menos pereza transcribir parte de su mensaje.
EN DEFENSA DE LA EDUCACIÓN LIBERTARIA
Autores: Noel Méndez, Félix Balanzó y Rosa Frasquet
Vivimos tiempos de cambio, tiempos agitados. La Razón de la modernidad dio paso a la desconfianza del postmodernismo, los sueños de un futuro mejor se convirtieron en las cenizas de un presente perpetuo, la imagen triunfó sobre la ideología. La antigua sociedad basada en férreas instituciones de poder dio paso a la sociedad líquida, donde no hay autoridad visible, donde cada uno es su propio policia. La indistria cultural borró la conciencia social del ciudadano erigiendo un macrodiscurso del pensamiento único: el neoliberalismo y sus ideas (que de liberal tiene poco), como son el dinero como dios omnipresente cua iglesia es el banco/a/caja, la fama, el egoísmo como principio biológico, la privatización como norma necesaria...
La idea de historia se volatiliza ante nuestras pantallas de televisión. El ser humano pierde su lugar en el mundo, ya no accede al mundo ni a su ordenación lógica a través de su experiencia ahora son imágenes prefabricadas las que se encargan de ello. Los nuevos ritmos de trabajo empeoran la situación, el trabajador no controla su trabajo, se le pide flexibilidad, horarios más amplios, reciclaje constante, competitividad. Los sindicatos son comprados…
En medio de todo este torbellino la economía se transnacionaliza relegando al estado del bienestar el papel de espectador. Las nubes del futuro anuncian una tormenta: la escasez de recursos y el cambio climático.
¿Qué mañana queremos construir? ¿Aún creemos en el mañana? Gran parte de nuestros jóvenes viven en el momento, sin preguntarse, prefieren la realidad virtual a la experiencia, muchos han sido engullidos por las ideas de la industria cultural y son espectadores en el peor sentido de la palabra: ya no intervienen en su sociedad. Otra gran parte de nuestra juventud quiere aprender, aun sueña y cree, pero necesita herramientas de autodefensa ante este mundo occidental. Herramientas que todos necesitamos y vamos construyendo.
Pero, ¿cómo vamos a construir un futuro sin una base educativa?. En mi experiencia como alumno encontré tan pocos educadores que podría contarlos con los dedos de mis manos. Entiendo por educador a aquellas personas que te dan los instrumentos para encontrar tu propio camino, ayudándote a crecer, a trascender de tu propia cultura y visión construida, a tomar perspectiva, a ser comprensivo y prudente y al mismo tiempo tomar al fuerza suficiente para creer en tus ideas y trabajar por ellas dentro un orden ético y moral. Jung decía que “el único objeto de la existencia humana es prender una luz de sentido en al oscuridad del mero ser”. Los educadores deberían ser esos faros, luces que alumbran un camino pleno y con sentido, un camino de seres humanos no deificados, no consumibles ni meros espectadores.
Sin embargo gran parte de la comunidad educadora relega de su función liberadora y transmite las órdenes que se oyen allí fuera, el ruido de nuestra sociedad, el status quo. Estos toman entonces la idea de ser meros transmisores de datos, sin ni siquiera preguntarse que es lo que están impartiendo. Los que han tomado este camino nos dirigen a un mañana de sombras, nos preparan para al pesadilla que puede crecer en la memoria colectiva.
Hay otros caminos posibles. Pero primero debemos creer en ellos, debemos volver a creer en la vida y sus posibilidades. Primero es la idea, el pensamiento y con él se construye la realidad. Levantarnos y fortalecernos, tomar aliento y terminar la encrucijada de la inacción. Volver a amar y confiar en una vida colectiva con garantías de igualdad y justicia, con una participación justa y sin jerarquías. Y a partir de aquí construir desde el conocimiento y la comprensión.
|
|
|