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    July 29

    Biocombustibles, la nueva falacia

    Biocarburantes: una amenaza disfrazada de verde.
    Por: Ecologistas en Acción

    Tom Kucharz
    Ecologistas en Acción
    “soy el sur
    soy el blanco del megaproyecto
    de la muerte
    soy candidato a una bala
    disidente
    yo soy aquel que no se entrega
    ni se vende”
    (“soy el sur” del disco “Bitácora de vuelo” del Grupo Pasajeros, 2007)

    En medio del debate mundial sobre las enormes consecuencias del Cambio Climático y la crisis
    energética –con los precios del barril de petróleo en alza constante y una dependencia total de
    la Unión Europea de las importaciones de gas y petróleo- no pasa ni un día sin que se nos
    venda los mal llamados biocarburantes como “solución ecológica al calentamiento global” o
    “alternativa para los agricultores”. Toda una arquitectura institucional pública, política,
    económica, financiera y mediática se ha puesto al servicio de la promoción y producción de los
    biocarburantes. Y las grandes inversiones de empresas transnacionales –desde el sector
    automovilístico hasta el sector hidrocarburífero pasando por la biotecnología, las constructoras,
    los productores de agro-químicos y el agro-negocio- suponen una nueva profundización de un
    modelo agro-industrial totalmente insostenible, injusto y peligroso.
    En la Unión Europa (UE), Estados Unidos, Brasil, Colombia, gran parte de Asia y otros lugares
    se están invirtiendo millones de euros en megaproyectos de plantación de monocultivos y la
    transformación de soja y palma aceitera, así como de caña de azúcar, maíz y cereales para
    producir biodiesel y bioethanol respectivamente. La Unión Europea ha adoptado una directiva
    que promueve el uso de estos carburantes. Esta Biofuels Directive urge a los Estados
    miembros para que adopten una legislación con objetivos fijados de una proporción mínima de
    agro-carburantes en el mercado energético para el transporte motorizado. Estos objetivos han
    sido del 2% en 2005 y el 5.75% en 2010 (y se prevé un 10% para el 2020). Esto convierte a
    la UE en referente político mundial. Lo que no se dice es que estos objetivos serán
    responsables de una destrucción de los últimos bosques primitivos y de hábitats en el Sur
    global. Apostar por esta fuente de energía equivale al incremento de nuestra deuda ecológica y
    nos hace (co)responsable de graves violaciones de los Derechos Humanos en países como
    Colombia o Indonesia, como desplazamientos masivos de la población rural, amenazas,
    asesinatos, envenenamiento por agro-químicos, etc., poniendo además en riesgo el Derecho a
    la alimentación de millones de personas.
    “Biocarburante” es la nueva palabra mágica en el debate climatológico. Se considera a los
    agro-carburantes como una alternativa a los carburantes fósiles y se generan expectativas
    sobre vehículos motorizados más respetuosos con el medio ambiente y el clima, abriendo la
    puerta a “poder conducir sin límites con la conciencia tranquila” porque se haya “repostado
    verde”. Se nos dice que esos carburantes reducirán las emisiones de efecto invernadero
    procedentes del transporte, que en España representan cerca del 30% de las emisiones
    totales, cifra que se elevará hasta el 40% en 2010.
    Ante todo esta situación más de 200 organizaciones sociales de todo el mundo han firmado
    una Carta Abierta (ver en: http://www.biofuelwatch.org.uk/2007Jan31-openletterbiofuels.pdf)
    solicitando a la Unión Europea que renuncie a la adopción de objetivos de utilización de los
    biocarburantes, debido a la grave amenaza que suponen no solo para el clima y los bosques
    tropicales sino para la seguridad alimentaria, el derecho a la tierra, los derechos humanos y la
    biodiversidad. En México la reciente subida del precio de alimentos básicos para la población
    más pobre, debido a la producción de etanol en EEUU, ha provocado gran malestar social. Las
    reservas mundiales de grano han descendido a su nivel más bajo en más de veinte años. El
    aumento del precio de los alimentos y la atribución de tierras agrícolas para la producción de
    2
    cultivos energéticos en detrimento de la producción alimentaria pone en peligro el compromiso
    de la Unión Europea con los Objetivos del Milenio.
    En la Cumbre de la UE del 8 y 9 de marzo, los 27 Jefes de Estado de los países europeos
    decidirán su respaldo a una propuesta de objetivos obligatorios muy altos para biocarburantes.
    Los fabricantes de coches están presionando para la adopción de unos objetivos muy elevados,
    esperando así evitar que se aprueben normas de eficiencia de los vehículos y limitaciones de
    velocidad –elementos prioritarios para mitigar el cambio climático. La industria biotecnológica
    y de los transgénicos también presionan a favor de estos objetivos, esperando crear con ello
    un inmenso mercado para los cultivos genéticamente modificados
    Un abanico de organizaciones, redes y movimientos sociales así como diversos expertos
    cuestionan el balance energético positivo y el ahorro de emisiones de carbono de los
    biocarburantesi. Un creciente número de informes sobre el ciclo de producción completo indica
    que es mínimo -o incluso negativo- el ahorro de emisiones de carbono. Se señala además que
    la UE no tiene capacidad agrícola suficiente para producir la materia prima necesaria para
    satisfacer la demanda de biocarburantes asociada a un objetivo europeo del 10% (o 12%) y se
    propone importarla de países tropicales donde su producción está destruyendo bosques
    tropicales, turberas y otros ecosistemas. Las propuestas presentadas a la Cumbre Europea no
    reducirán las emisiones de gases de efecto invernadero, sino que amenazan con acelerar el
    calentamiento global, incrementando la destrucción de bosques tropicales cruciales para la
    regulación del clima mundial. Los planes de biocarburantes de Indonesia, vinculados muy
    directamente con la política europea, prevén multiplicar por 43 la producción de aceite de
    palma (ver informe en: http://tinyurl.com/33lb7r), destruyendo 20 millones de hectáreas de
    bosques tropicales. La UE pretende a favorecer esta expansión que implicaría la liberación de
    hasta 50 billones de toneladas de carbono. Esta cantidad equivale a más de seis años de
    quema de combustibles fósiles y podría provocar un calentamiento de más de 2º C, superando
    el límite que la UE se ha comprometido a no sobrepasar.
    Entre los rechazos a los biocarburantes figura también la destrucción de habitats y la
    agricultura intensiva figuran entre las causas de mayor pérdida de biodiversidad en el mundo,
    y es probable que las propuestas de biocarburantes europeas provoquen una dramática
    reducción de la biodiversidad no sólo en el entorno europeo sino en países del Sur, haciendo
    imposible el cumplimiento del objetivo de la UE de terminar con la pérdida de biodiversidad
    para 2010.
    La apuesta de los grandes países exportadores de granos
    Según el Foro de Resistencia a los Agronegocios en América Latina, y en especial en los países
    del Cono Sur, el modelo de los agronegocios domina los criterios de inserción de la región al
    mercado global, de la integración y uso de los territorios y además es hoy el principal vector
    de los conflictos socio-ambientales. Este proyecto de control territorial está concretizado y
    visibilizado en el mega plan de IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura
    Regional Sudamericana), con la construcción de una red de hidrovías, carreteras, ferrocarriles,
    puertos, hidroeléctricas, etc. El recién lanzado “Programa de Aceleración del Crecimiento” del
    gobierno de Brasil también es un ejemplo de esto.
    Con el respaldo de la línea histórica de su partido, el presidente brasileño anunció
    recientemente inversiones millonarias en obras públicas, como la construcción o reparación de
    42.000 kilómetros de carreteras, 2500 km de vías férreas, 20 aeropuertos y 12 puertos. Las
    inversiones en el sector energía se destinarán al trazado de 4500 km de gasoductos, 13.800
    km de líneas de transmisión de electricidad, 46 fábricas de biodiésel y 77 refinerías de caña de
    azúcar para producir etanol, entre otros proyectos. Paulo Skaf, presidente de la poderosa
    Federación de Industriales de San Pablo (Fiesp), celebró que “por fin el gobierno lanzó un
    programa de crecimiento”. El presidente de Brasil, Lula da Silva, ha prometido que completará
    una "revolución energética" basada en la producción de combustibles de origen vegetal.
    También ha calificado de un "éxito extraordinario" el Programa de Biodiesel, para producir
    combustible a partir de semillas rica en aceite, como el ricino, la palma y la soja. La ley
    brasileña obligará, partir del 2008, a añadir un 2% de este combustible a los tanques de la
    toda la flota automotriz nacional. En el caso de Brasil, el país tiene el mayor programa oficial
    3
    en agroenergía: marco legal, plano estratégico de financiamiento y promoción, toda una
    arquitectura institucional pública de promoción e integración de los productores al modelo de
    los biocombustibles como forma de ‘resolver la generación de empleo y renta, mantener a los
    hombres en el campo y “desarrollar” el medio rural’.
    En Argentina el Poder Ejecutivo dictó el decreto reglamentario para poner en funcionamiento el
    “Régimen de Regulación y Promoción para la Producción y Uso Sustentable de
    Biocombustibles”. En el Diario Judicial de Argentina se puede leer: “Casi un año después de la
    promulgación de la ley, el decreto pone en marcha la regulación de un tipo de energía que
    podría en unos años reemplazar a los combustibles fósiles, dado que los biocombustibles
    pueden ser producidos sin limitación alguna” (cursiva es nuestra).
    La situación en España
    El Plan de Energías Renovables 2005-2010 aprobado por el Gobierno español se ha fijado un
    objetivo de penetración de los biocombustibles del 5,83% en 2010 (70% de biodiesel),
    correspondiente a unos 2,2 millones de toneladas equivalentes de petróleo (Bep). Actualmente
    los biocombustibles representan menos del 1% del combustible empleado por el sector del
    transporte por carretera. El mercado de los cultivos energéticos en España está a punto de
    despegar. Se producen muchas reuniones de la Mesa Nacional de Biocarburantes, en la que
    productores, agricultores, industria transformadora y Ministerio de Agricultura formulan un
    contrato marco que regule los precios de compraventa, las condiciones de pago, los plazos de
    entrega o los pagos por calidades de los cultivos energéticos que se empezarán a sembrar a
    partir del próximo mes. Ya aparecen las noticias que, por ejemplo, Aragón y Castilla La Mancha
    blindan los grandes ríos para producir los nuevos cultivos energéticos lo que provoca nuevos
    conflictos por el agua en un momento de extrema escasez y un aumento de los problemas
    hídricos por el Cambio Climático[mv1].
    En la revista “Energías Renovables” se afirma que “para cumplir los objetivos del Plan de
    Energías Renovables (PER) son necesarias alrededor de un millón de hectáreas de cultivos
    energéticos reales” (se entiende que destinadas exclusivamente a biocarburantes, puesto que
    en el mismo artículo se afirma que es improbable se destinen a otros usos)[mv2]. Según
    previsiones del Ministerio de Agricultura, las superficies necesarias serían: en el caso del trigo
    una superficie equivalente a aproximadamente un 25% de la cultivada actualmente, en el caso
    de la cebada, sería algo menos del 10% de la superficie total actual, en el caso del maíz, más
    del 10% de la superficie total actual. Por otra parte, el Ministerio reconoce que no sería posible
    cultivar en España la superficie necesaria de colza, y las previsiones son de importar el 75% de
    aceites para biodiesel en forma de soja o palma (algo que por cierto ya está sucediendo).
    La mentira de la neutralidad de CO2 de los biocarburantes
    Y mientras los ministros de medio ambiente de la UE aprobaron unos objetivos para reducir en
    un 30% las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2020, sin la intención de cambiar
    el modelo de crecimiento económico que demanda cada vez más energía, están aumentando
    las emisiones por la propia demanda de aceites vegetales para producir combustibles para la
    UE. Para producir una tonelada de aceite de palma se producen 10 veces más CO2 que con la
    combustión de una tonelada de petróleo. Mover autobuses del transporte urbano con aceite de
    palma puede sonar a “verde” pero produce una pesadilla para los habitantes y el medio
    natural donde crece.
    El aceite de palma tiene una gran demanda en Europa por ser un combustible “limpio”. Pero
    donde en los ámbitos de producción - en Indonesia, Malasia y Colombia por ejemplo – la
    deforestación, los incendios forestales y el drenaje de tierras húmedas supone la emisión de
    enormes cantidades de CO2. Con el afán de importar carburantes “verdes” los países de la UE
    generan ingentes emisiones de CO2 en Asia, por ejemplo.
    Hace sólo unos años, los políticos y grupos ambientalistas de Holanda y otros países europeos
    se mostraban entusiasmados por las plantas eléctricas y los vehículos que usaban aceite de
    palma del sureste asiático para su funcionamiento. Motivadas por subsidios gubernamentales,
    las compañías energéticas se volvieron tan “apasionados” que diseñaron generadores que
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    funcionaban exclusivamente con el aceite, que en teoría era más limpio que los combustibles
    fósiles como el carbón, porque es derivado de las plantas. Pero en el 2006, cuando unos
    científicos estudiaron las prácticas en plantaciones de palmas en Indonesia y Malasia, este
    cuento de hadas verde empezó a parecer más una pesadilla ambiental. El incremento en la
    demanda de aceite de palma en Europa provocó que se despejaran enormes extensiones de
    selva tropical en el sureste de Asia y el sobre-uso de fertilizante químico allí. Peor aun,
    organizaciones campesinas, de derechos humanos y ecologistas afirmaron, el espacio para los
    sembradíos de palmas en expansión muchas veces era creado al drenar y quemar tierras
    donde crecían turbas, lo que enviaba enormes cantidades de emisiones de carbono a la
    atmósfera. Según un estudio de las ONG’s Wetlands International y Delft Hydraulics, (ambos
    de Holanda) Indonesia se había convertido rápidamente en el tercer productor más grande del
    mundo de emisiones de CO2 después de Estados Unidos y China[mv3].
    Pero encima se pretende incentivar a las empresas productoras de aceite de palma o de soja
    con “créditos de carbono” utilizando los mal llamados “mecanismos de desarrollo limpio” del
    Protocolo de Kyoto. Según las Naciones Unidas se está explorando conceder a los productores
    de biocarburantes parte de los 3.000 millones de US-$ de los mecanismos de desarrollo limpio
    (MDL’s) resultantes del mercado de comercio con emisiones de gases de infecto
    invernadero[mv4].
    Indonesia y Malasia produce alrededor del 80% del aceite de palma en el mundo y una cuarta
    parte de las plantaciones de palma están situadas encima de antiguos humedales. Además sus
    gobiernos han anunciado expandir la producción de aceite de palma y destinar, por lo menos,
    un 40% a la producción de biocarburantes (el resto de aceite de palma se utiliza en la industria
    alimentaria y de droguería). La producción de una toneladas de aceite producido sobre un
    humedal genera la emisión de aproximadamente 20 toneladas de CO2.
    Monocultivos de palma para alimentar al tráfico colapsado en Europa
    Hace poco se informó que la multinacional Acciona Biocombustibles suministrará un mínimo de
    1,5 millones de litros anuales de biodiesel a La Montañesa, adjudicataria del transporte urbano
    de la Comarca de Pamplona. El combustible será producido en la planta de Acciona en
    Caparroso (Navarra) y permitirá cubrir el consumo aproximado de unos 50 autobuses. Desde
    comienzos de 2005, Acciona produce biodiésel a partir de aceites vegetales de primer uso -de
    colza, soja y palma- que acaba de duplicar su capacidad hasta las 70.000 toneladas anuales.
    La compañía tiene un acuerdo con Repsol YPF para construir, antes de 2010, cinco plantas de
    biodiesel en España, con una capacidad conjunta de 1,1 millones de toneladas, que representa
    aproximadamente la mitad del objetivo previsto en el Plan de Energías Renovables del
    Gobierno español y que supondrá una inversión aproximada de 300 millones de euros[mv5]. En
    el caso del transporte de Iruña se supone que el “uso de los 1,5 millones de litros de biodiésel
    evitará la emisión a la atmósfera de 3.500 toneladas de CO2, que se hubiese causado con
    gasóleo, con un efecto depurativo equivalente al de 175.000 árboles en el proceso de
    fotosíntesis”[mv6]. Nada se dice de las emisiones generadas con la producción de este
    combustible.
    El debate: ¿Son los agrocombustibles una alternativa al cambio climático?
    ¿Qué ocurre si de repente (casi) todo el mundo se pone de acuerdo y elige la producción de
    biocombustibles como una de las soluciones al cambio climático? Se dan, entre otras muchas
    cosas, debates en el entorno de las grandes organizaciones ambientalistas, como Greenpeace
    y Amigos de la Tierra por ejemplo, sobre si apostar o no por esta supuesta energía
    “alternativa”, “limpia” y “renovable”. Y por la presión social que lleva al movimiento ecologista
    a presentar “soluciones” precipitadas al cambio climático, se superponen los departamentos de
    “energía” de dichas organizaciones, que están encargados de las campañas para frenar el
    Cambio Climático, sobre las de “biodiversidad” o “bosques”.
    La Oficina de Medio Ambiente (BEE), un grupo de presión ecologista en Bruselas donde están
    reunidas una buena parte de las organizaciones ambientalistas de Europa, publicó en 2005 su
    posición sobre biomasa y biocarburantes bajo el lema "la necesidad de definir un criterio de
    sostenibilidad". El BEE apunta –de forma demasiada nítida- que la promoción de la “bioenergía”
    debe ser parte integrada de una estrategia coherente para frenar el Cambio
    5
    Climático. Subraya que otras fuentes de energía renovable deben ser promovidas primero y
    ante todo se debe priorizar la eficiencia energética y el desarrollo y aplicación de tecnología
    limpia. "No toda bio-energía es buena para el medio ambiente” dice el BEE y propone al final
    de su documento 10 criterios para la producción de agrocombustibles que al cumplirlas
    impedirían por un lado la actual importación de biomasa de países del Sur y por otro lado se
    derrumbarían los propios objetivos de la UE por su propio peso (insostenible)[mv7].
    Es importante señalar que el debate no es si es bueno fomentar o no el uso de biomasas, tales
    como el etanol que se puede sacar de los residuos de la agro-industria, el diesel "Fischer-
    Tropsch" de biomasa maderable de origen sostenible, aceites o gases resultantes de los
    residuos domésticos (tanto aguas negras como residuos orgánicos), o etanol producido a
    través de una fermentación de restos de madera de origen sostenible. El debate urgente está
    en cómo frenar la importación de materia prima producida en un modelo agro-industrial que
    genera más emisiones de CO2 que se pueden ahorrar con el uso de biomasa y utiliza en su
    producción combustibles no renovables.
    En definitiva, la agricultura industrial y el sistema agroalimentario son actualmente actual
    insostenibles. Resulta entonces la lucha por garantizar la soberanía alimentaría de todas las
    personas del planeta. Para ello es urgente encaminar todas las políticas públicas hacía modelos
    que reconcilien una productividad aceptable con prácticas ambiental y socialmente sostenibles.
    Para conseguirlo es necesario cambiar los patrones del actual modelo económico que se basan
    en el crecimiento indefinido. Un primer paso consiste en transformar nuestro modelo agroalimentario
    dominante que depende en un alto porcentaje (95% en la UE) de los insumos
    energéticos de carácter no renovable y mayoritariamente de petrolero. Y aquí podemos ir
    planteando el debate sobre una civilización post-petrolera.
    i Es una de muchas iniciativas de denuncia y presión política de los últimos meses, como ejemplo podemos señalar el
    informe del Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales (http://www.wrm.org.uy/), la carta abierta de Sawit
    Watch (http://www.sawitwatch.or.id/), el documento sobre “Biocombustibles” a tratar en el Foro Social Mundial de la
    Reforma Agraria y Soberanía Alimentaria en Mali del Foro de Resistencia a los Agronegocios
    (http://www.ecoportal.net/content/view/full/66821), la carta abierta dirigida al Parlamento Europeo
    “QUEREMOS SOBERANÍA ALIMENTARIA, NO BIOCOMBUSTIBLES” promovida por la Red Alerta contra el
    Desierto Verde, Red por una América Latina Libre de Transgénicos, Red Latinoamericana contra los Monocultivos de
    Arboles, Red Oilwatch América del Sur, Movimiento Mundial por los Bosques Tropicales  

    Soberania alimentaria

    Manifiesto.
    CAMPAÑA “GRANDES CADENAS DE DISTRIBUCIÓN:NO GRACIAS!”
    Por: Campaña Grandes Cadenas de Distribución No, Gracias

    "La Soberanía Alimentaria (SA) es el derecho de los pueblos, comunidades y países a definir sus propias políticas agrícolas, ganaderas, laborales, de pesca, alimentarias y agrarias que sean ecológica, social, económica y culturalmente apropiadas a sus circunstancias exclusivas.

    Esto incluye el derecho real a la alimentación y a la producción de alimentos".1 La SA pretende construir un nuevo paradigma agroalimentario basado en la implementación del derecho a la alimentación, el acceso campesino a los recursos, unas producciones sostenibles y la priorización de mercados y circuitos de comercialización locales.

    Asistimos actualmente, y de forma creciente en todo el planeta, a un empobrecimiento rural sin precedentes, agresiones ambientales en aumento, sistemas de producción y comercio de alimentos altamente insostenibles, y a una preocupante concentración de poder corporativo sobre un derecho humano básico como es la alimentación. Un control corporativo cada vez más agresivo con las sociedades y el medio ambiente. El Estado español no escapa de esta problemática, sino que la sufre directamente.

    De todos los eslabones en que se basa la cadena agroalimentaria, resulta especialmente preocupante el creciente poder y condicionamiento que ejercen las grandes empresas de distribución alimentaria (GDA) sobre toda ella, especialmente sobre los productores y los consumidores. Se hace cada vez más evidente que la defensa del paradigma de la SA, de un mundo rural vivo, de unas producciones sostenibles, de una relaciones comerciales más justas y equitativas y de una estrategia clara y consistente de lucha contra el hambre y la pobreza, pasa por cuestionar el papel de estos agentes económicos.

    De esta preocupación y del trabajo que están llevando a cabo distintas organizaciones que defendemos los modelos basados en Soberanía Alimentaria, nace la necesidad de denunciar y cambiar esta situación.

    El poder de la Gran Distribución
    Los datos nos indican que cada vez más, las compras de alimentos por parte del consumidor final se concentran y organizan alrededor de la GDA. La GDA se está convirtiendo en la única puerta de acceso del consumidor a los alimentos y en la única puerta de los productores al consumidor. La cadena alimentaria tiene actualmente el grado de control y poder más importante en este apartado final Este hecho está implicando importantes impactos en toda la cadena agroalimentaria.

    En el Estado Español el 81% de la población compra sus alimentos en la GDA y cinco empresas y dos centrales de compras controlan el 75% de toda la distribución alimentaria. En Europa, la cuota de mercado de las diez mayores empresas multinacionales de distribución, situada ahora en más del 45%, se ha más que duplicado de 1987 a la actualidad, y se pronostica para los próximos diez-quince años un grado de concentración del 70-75% de la cuota de mercado en todo el sector europeo.

    Los grupos empresariales de distribución representan el punto final de la cadena alimentaria, la ventana final y visible para los consumidores. Pero se trata solamente del escaparate final de la cadena alimentaria y, sin duda, la actual “revolución del supermercado” tiene efectos contundentes sobre todos los eslabones de la cadena, desde los productores de estos alimentos, que ven limitada su capacidad de venta (a quién venden y por cuánto), hasta los consumidores que, inmersos en un consumismo basado en unos falsos mitos, actuamos como sujetos de unos modelos alimentarios injustos e insostenibles, para nosotros mismos y para otras regiones, unos modelos que sólo aportan beneficios a estos agentes económicos.

    Actualmente la GDA concentra el 60% del valor de beneficio monetario que genera toda la cadena agroalimentaria.

    Los efectos de la GDA en toda la cadena
    Sobre el consumidor

    Las Grandes Cadenas de Distribución, tras una aparente variedad de productos, provocan una tremenda reducción de la diversidad en la que se basa nuestra alimentación. La Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) afirma que el 95 % de la actual alimentación humana proviene únicamente de 19 cultivos y de 8 especies animales. La pérdida de biodiversidad tiene, entre otros efectos, un efecto de empobrecimiento de los elementos básicos de nuestra dieta.

    El espejismo de la variedad se busca añadiendo aditivos a una comida industrializada. En Europa se consumen cada año 170.000 toneladas de aromas industriales. Su número supera los 3.800 la mayoría de los cuales no tienen ningún componente nutritivo y comportan riesgos para la salud. Para los, aparentemente, productos frescos, los criterios de larga conservación, de maduración controlada artificialmente, la posibilidad de conseguir grandes producciones al mínimo coste, su aspecto exterior son las características dominantes a la hora de elegir una variedades u otras .Todo ello se hace a costa de infravalorar, cuando no perjudicar, las características nutritivas de los alimentos. La salud y riqueza nutritiva que se ha quitado a los productos naturales pretende ser sustituida con productos diseñados con materias primas de bajo coste a la que se añaden todo tipo de aditivos artificiales (vitaminas, omegas 3...) resaltados con grandes campañas publicitarias que en muchos casos son claramente engañosas.

    Somos bombardeados con ofertas publicitarias no deseadas, nuestros movimientos en el interior de sus establecimientos son estudiados minuciosamente para provocar nuestra compra compulsiva e innecesaria. Los alimentos tienen un exceso de embalaje para provocar mayores ventas. Así tenemos alimentos que duran un par de semanas en envases que tardan centenares de años en degradarse. Todo ello con costos medioambientales que pagamos todos, como ciudadanos de un planeta enfermo.

    El consumidor responsable que quiere conocer quién, cómo y dónde se han producido los alimentos se topa con un muro en donde una aparente trazabilidad esconde el origen de los productos y de los procesos que han sufrido. La opacidad del recorrido de los productos es consustancial para una gran industria que difícilmente podría darle una explicación sensata.

    Un consumo de proximidad, con el mínimo de envases, respetuoso con el medio ambiente, equitativo y justo con los productores es imposible de encontrar en las góndolas de las grandes cadenas alimentarias. Para crear una ilusión de sus inquietudes sociales y medioambientales promueven fundaciones que dedican una ínfima parte de sus beneficios a acciones caritativas o colocan una ínfima parte de productos que llaman ecológicos o justos para ocultar su práctica socialmente injusta y ambientalmente insostenible. Muchas veces dedican más recursos a publicitar sus maquillajes de imagen que a las propias acciones que publicitan.

    La GDA no está al servicio del consumidor sino que vulnera sus derechos y altera sus hábitos de consumo en función de sus intereses monetarios de máxima y rápida rentabilidad.

    Sobre el productor
    Denunciamos a la GDA como agente responsable de la desaparición de un mundo rural vivo, basado en explotaciones familiares y en producciones sostenibles, y su sustitución por producciones industrializadas, no campesinas, de gran escala y altamente contaminantes. La GDA es altamente selectiva en la elección de sus proveedores, y entre ellos no se encuentran las producciones familiares, sostenibles y diversas, elige a una agricultura, ganadería y pesca industriales, no sostenibles y donde no queda espacio para los campesinos. Sus demandas referentes al tipo, cantidad y características de los alimentos que ofrece al consumidor, las exigencias de precios, contratos o pagos, por ejemplo, expulsan al campesinado familiar de este canal de comercialización que se está convirtiendo cada vez más, en el único canal existente. La GDA incide particularmente en el precio percibido por el campesino.

    Como denuncia la COAG, tomando los precios al consumo y comparándolos con los precios en origen, se obtiene que los precios en origen se multiplican hasta por siete hasta el destino, existiendo una diferencia media del 420%. Especialmente significativa es la escasa participación del productor en el precio final de venta al consumidor, sobre todo en productos como la clementina (13%), la ternera (14%), el limón (20%) o la manzana (22%). Además, conviene destacar que este estudio está realizado utilizando los datos de precios en origen facilitados por el MAPA, el cual trabaja con el precio denominado (salida de almacén en origen). El precio que percibe el agricultor o ganadero es todavía menor en la mayoría de los casos.

    El diferencial de precios, entre el precio campesino y el precio consumidor, es escandaloso y claramente denunciable, siendo una de las grandes fuerzas que está provocando el abandono campesino, al obligar al campesino a producir por debajo de costes. En Europa cada tres minutos desaparece una explotación campesina.

    Un mundo rural vivo, con campesinos viviendo de su trabajo, produciendo alimentos sanos, nutritivos y diversos de manera sostenible ambientalmente es incompatible con la GDA.

    Sobre el medio ambiente
    Denunciamos a la GDA de promover la insostenibilidad ambiental. Tanto en lo referente a los modelos de producción intensivos e industrializados que demanda, como por el tipo y cantidad de alimento ofrecido no respetando para nada los ciclos naturales de los mismos (alimentos de temporada) ni los diferentes costes ecológicos de cada uno de ellos.

    Por otro lado, basa su canasta alimenticia comercial en los alimentos quilométricos, la comidafuel, obviando y externalizando los enormes costes ambientales que supone ese transporte de gran escala. Finalmente, el formato de los alimentos ofrecidos, basado en toneladas de embalajes y packaging no hace más que sumar piezas a la incuestionable insostenibilidad ambiental del modelo GDA. La GDA y la cadena agroalimentaria que impone es una de las principales causas de la insostenibilidad ambiental, tanto en el ámbito rural, de erosión irrecuperable de recursos naturales únicos, como en la promoción de modelos de transporte y embalaje no sustentables.

    Sobre el Sur
    Denunciamos a la GDA como responsable de la vulneración del derecho a la alimentación y a la soberanía alimentaria de los pueblos, específicamente sobre las regiones empobrecidas. Esta vulneración se realiza tanto de forma directa como indirecta. De forma directa, siendo la punta de lanza del modelo agroalimentario injusto, insostenible y sin campesinos descrito anteriormente. Las consecuencias de la desaparición de los campesinos del Sur son más graves que en los países del Norte si tenemos en cuenta que, en estos países, hay una importante población que vive de la agricultura. Por ello, este modelo injusto viene a ejercer una fuerte violencia contra el campesino que lucha por mantener su medio de vida.

    De manera indirecta, la GDA vulnera la soberanía alimentaria y el derecho a la alimentación a través de la promoción de unos modelos de producción depredadores de los recursos naturales de estas regiones. La soberanía alimentaria es incompatible con la GDA, la GDA es causa directa de hambre, pobreza y subnutrición, de migraciones campo-ciudad forzada o de la violencia y vulneración de derechos humanos en el campo.

    Derechos laborales
    Denunciamos a la GDA por menoscabar los derechos de los y las trabajadores tanto en los países del Norte como en el Sur. La GDA basa su beneficio económico en la explotación laboral de los trabajadores/as, a quienes impone unos salarios de miseria, y una creciente flexibilización de las condiciones laborales, con ritmos de trabajo abusivos, horarios desregularizados, y sobrejornadas laborales. La GDA basa su estrategia en el uso de mano de obra precaria y en la generalización de la precariedad laboral. La GDA niega, a menudo, el derecho de los y las trabajadores a la organización y a la sindicalización, practicando políticas anti-sindicales agresivas que vulneran sus derechos básicos, llegando a la toma de medidas represivas frente a los trabajadores/as organizados, como los despidos o el cierre de establecimientos sindicalizados. Finalmente, la GDA impulsa un modelo de destrucción social y territorial al destruir el tejido productivo de pequeña escala rural y el tejido de pequeño/medio comercio de barrio.

    Defendemos
    El paradigma de la soberanía alimentaria incide transversalmente en toda la cadena alimentaria, desde la reclamación del derecho humano a la alimentación, hasta un nuevo marco de comercio internacional, pasando por modelos de producción de alimentos de proximidad que sean de base campesina, familiar y sostenibles. Un elemento clave del paradigma es el del modelo de distribución alimentaria.

    Parar conseguir que los productores puedan vivir dignamente cultivando productos de calidad ligados a su realidad social, ecológica y cultural, necesitamos unos mercados locales viables en base unos hábitos de consumo que lo hagan posible. Hace falta un cambio, por tanto, en nuestro modelo de consumo y de distribución que principalmente significa adoptar formas de consumo justo y responsable.

    Defendemos:
    Priorizar los alimentos locales y de temporada.

    Fomentar los alimentos cultivados de forma respetuosa con la naturaleza y sus ciclos .

    Priorizar aquellos alimentos que comporten una remuneración digna para todos y todas los que participan en la cadena que trae los alimentos hasta nuestra mesa.

    Priorizar aquellos alimentos transformados –en aquellos productos que realmente lo necesiten- donde el proceso de transformación se haga tan cerca del productor como sea posible. Y rechazamos una transformación llevada a cabo por las grandes empresas multinacionales que promuevan un comercio injusto y un consumo irresponsable.

    Los productos de otros ecosistemas que hemos incorporado a nuestra dieta deben mantener la misma calidad social y medioambiental que exigimos a los productos locales.

    Esta garantía la debemos exigir a las organizaciones de comercio justo. Para conseguir este consumo, debemos participar y apoyar a las cooperativas de consumo ecológico y a las organizaciones de comercio justo. Cuando esto no sea posible, el pequeño comercio de proximidad permite mantener el tejido social de nuestros pueblos y ciudades, genera puestos de trabajo y permite pedir información para restablecer los vínculos de confianza sobre el origen de los productos y volver a acercar el consumidor al modelo de producción. Debemos denunciar y no debemos apoyar con nuestro consumo a las grandes cadenas comerciales que hoy están en el centro del modelo comercial que arruina a miles de campesinos y que impone un comercio injusto, irresponsable e insostenible.



     
    July 22

    Alégrate

    Si eres pequeño, alégrate, porque tu pequeñez sirve de contraste a otros en el universo, porque esa pequeñez constituye la razón esencial de su grandeza; porque para ser ellos grandes han necesitado que tú seas pequeño, como la montaña para culminar necesita alzarse entre colinas, lomas y cerros.

    Si eres grande, alégrate, porque lo invisible se manifestó en ti de manera más excelente; porque eres un éxito del Artista eterno.

    Si eres sano, alégrate, porque en ti las fuerzas de la naturaleza han llegado a la ponderación y a la armonía.

    Si eres enfermo, alégrate, porque luchan en tu organismo fuerzas contrarias que acaso buscan una resultante de belleza; porque en ti se ensaya ese divino alquimista que se llama dolor.

    Si eres rico, alégrate, por toda la fuerza que el destino ha puesto en tus manos para que la derrames.

    Si eres pobre, alégrate, porque tus alas serán más ligeras, porque la vida te sujetará menos, porque el Padre realizará en ti mas directamente que en el rico el amable prodigio periódico del pan cotidiano...

    Alégrate si amas, porque eres más semejante a Dios que los otros.

    Alégrate si eres amado, porque hay en esto una predestinación maravillosa.

    Alégrate si eres pequeño; alégrate si eres grande; alégrate si tienes salud;

    alégrate si la has perdido; alégrate si eres rico; si eres pobre, alégrate; alégrate

    si te aman; si amas, alégrate; alégrate siempre, siempre, siempre.

    Amado Nervo
     

    July 12

    Cerrando círculos

    LAS ETAPAS POR PAULO COELHO
     
    Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, O cerrando puertas, O  cerrando capítulos. Como quieras llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.
     
    ¿Terminaste con su trabajo?, ¿Se acabó la relación?, ¿Ya no vives más en esa casa?, ¿Debes irte de viaje?, ¿La amistad se acabó? Puedes pasarte mucho tiempo de tu presente "revolcándote" en los porqués, en devolver el cassette y tratar de entender por qué sucedió tal o cual hecho.
     
    El desgaste va a ser infinito porque en la vida, tú, yo, tu amigo, tus hijos, tus hermanas, todos y todas estamos abocados a ir cerrando capítulos, a pasar la hoja, a terminar con etapas, o con momentos de la vida y seguir adelante.
     
    No podemos estar en el presente añorando el pasado. Ni siquiera preguntándonos por qué lo que sucedió, sucedió y ya!!!, y hay que soltar, hay que desprenderse. No podemos ser niños eternos, ni adolescentes tardíos, ni empleados de empresas inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
     
    No. ¡Los hechos pasan y hay que dejarlos ir! Por eso a veces es tan importante destruir recuerdos, regalar presentes, cambiar de casa, papeles por romper, documentos por tirar, libros por vender o regalar. Los cambios externos pueden simbolizar procesos interiores de superación. Dejar ir, soltar, desprenderse. En la vida nadie juega con las cartas marcadas, y hay que aprender a perder y a ganar. Hay que dejar ir, hay que pasar la hoja, hay que vivir sólo lo que tenemos en el presente. El pasado ya pasó. 
     
    No esperes que te devuelvan, no esperes que te reconozcan, no esperes que alguna vez se den cuenta de quién eres. Suelta el resentimiento, el prender "tu televisor personal" para darle y darle al asunto, lo único que consigue es dañarte mentalmente, envenenarte, amargarte.
     
    La vida está para adelante, nunca para atrás. Porque si tú andas por la vida dejando "puertas abiertas", por si acaso, nunca podrás desprenderte ni vivir lo de hoy con satisfacción. Noviazgos o amistades que no clausuran, posibilidades de "regresar" (a qué?), necesidad de aclaraciones, palabras que no se dijeron, silencios que te invadieron ¡Si puedes enfrentarlos ya y ahora, hazlo!, si no, déjalo ir, cierra capítulos. Dite a ti mismo que no, que no vuelves.
    Pero no por orgullo ni soberbia, sino porque tú ya no encajas allí, en ese lugar, en ese corazón, en esa habitación, en esa casa, en ese escritorio, en ese oficio.  Tú ya no eres el mismo que se fue, hace dos días, hace tres meses, hace un año, por lo tanto, no hay nada a qué volver.
     
    Cierra la puerta, pasa la hoja, cierra el círculo. Ni tú serás el mismo, ni el entorno al que regresas será igual, porque en la vida nada se queda quieto, nada es estático.
     
    Es salud mental, amor por ti mismo desprender lo que ya no está en tu vida. Recuerda que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando tú viniste a este mundo 'llegaste' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a él, y es un trabajo personal aprender a vivir sin él, sin el adhesivo humano o físico que hoy te duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, sanamente se puede lograr porque, te repito, nada ni nadie nos es indispensable. Sólo es costumbre, apego, necesidad.
     
    Pero... cierra, clausura, limpia, tira, oxigena, despréndete, sacude, suelta. Hay tantas palabras para significar salud mental y cualquiera que sea la que escojas, te ayudará definitivamente a seguir para adelante con tranquilidad.
     
    Esa es la vida!
     
    Paulo Coelho
    July 04

    El ritual del saludo

    Libro: Queridos mallorquines

    Autor: Guy de Forestier, psuedónimo de Carlos García-Delgado Segués, escritor catalán que lleva desde su infancia residiendo en Mallorca y en este libro recopila una serie de anécdotas sobre la forma de ser mallorquina que pese estarse perdiendo desde el boom turístico aún conserva cierta pureza. Igualmente, si antes lo raro era ver a un extranjero al que se le miraba como un ser extraño y se le clasificaba dentro de forastero, catalán o los ya asentados en la isla como los botifarres y xuetes (tomado del libro, antes ni sabía que se hicieran tales diferencias, con lo que se concluye que esos mallorquines por su aislamiento eran increíblemente clasistas y racistas, no nos engañemos), ahora lo difícil es ver un mallorquín. Somos la comunidad autónoma, incluyéndose tanto Ibiza como Menorca y está última en menor grado, con mayor número de gente foránea, algo que a mi modo de ver es tan positivo como negativo para algunos. Negativo está claro que es la superpoblación que supone en unas islas tan pequeñas, pese que desde mi punto de vista es más depredador aquel con un alto nivel de vida que no mira todo lo que consume y la huella ecológica que supone, que no aquel que viene huyendo de la pobreza y vive con diez personas mas dentro de un piso. Positivo pues que enriquece culturalmente, gestionándose eficazmente puede suponer una batalla ganada al racismo y nos hace eliminar prejuicios innecesarios pues al fin y al cabo todos los humanos en esencia somos iguales, y hemos de aprender a ser tolerantes con aquellos que no piensan como nosotros, pues sentir sienten igual y sufrir es el rasgo más común que puede exisitir como bien enseña la filosofía budista.

    Aquí transcribo un capítulo casi completo del libro, aquel con el que me he sentido más identificada y me he reído más. Ya opinaréis:

    El ritual del saludo es una de las costumbres que más sorprende a los forasteros en Mallorca. Es frecuente oírles decir: «Me encontré el otro día a fulanito, pero cuando le iba a saludar miró hacia otro lado, como si no me hubiera visto.» Y algunos añaden: «Pero yo creo que me vio.» Esto no es siempre así, pero si le ocurre alguna vez, sepa que no debe extrañarse ni molestarse; se trata simplemente de un código que necesita conocer. El saludo, aunque parezca algo elemental, implica en Mallorca varias cuestiones:

    La autoestima. El mallorquín no es en absoluto soberbio, pero tiene orgullo. El saludo es considerado como una forma de reconocimiento social, y no recibir respuesta a un saludo significa una afrenta al honor personal (<<m'ha fet unfeo») que trata de evitarse a toda costa.

    2.º

    La precaución. La posibilidad de ser víctima de un feo crea desconfianza, y lleva a adoptar medidas de prevención: si alguien no está absolutamente seguro de que va a ser correspondido lleva a cabo, como mera precaución, un esquive o regate que deja a menudo al otro con la palabra en la boca, sobre todo si se trata de un forastero que desconoce las normas.

    3.º

    La comodidad.
    El saludo implica a menudo tener que detenerse a conversar (<< ¿Com està el teu marit? », etc.). Como el mallorquín no es aficionado a airear sus intimidades, con frecuencia este diálogo se convierte en un diálogo de sordos (<<jo li vaig dir no sé que i ell no sé que me va dir»), por lo que lo más cómodo es eludido.

    La cuestión es la siguiente: ¿Cómo puede usted evitar quedarse con la palabra en la boca y ser víctima de un feo? No se preocupe; está todo previsto. La aparente complejidad del saludo que aquí se practica va también dirigida a obtener las garantías suficientes de que, aun en caso de ser víctima de un feo, su imagen personal no sufra deterioro. La manera más segura de evitar que le hagan un «feo» es sin duda adelantándose, es decir, esquivando antes de que le esquiven a usted. Pero si, por el contrario, decide usted iniciar la acción del saludo, tome buena nota de las etapas correctas de un saludo mallorquín; no se quedará jamás con la palabra en la boca, y comprenderá por qué sólo les ocurre eso a los forasteros.

    Etapa primera (avistamiento):

    Usted está circulando por una calle cuando avista a un amigo o conocido al que podría -tal vez, quizás- saludar o del que podría -quizás, acaso- recibir un saludo. Permanezca usted atento (con el rabillo del ojo y sin que se le note) al menor movimiento de su oponente que pudiera interpretarse como una intención o esbozo de saludo, al tiempo que usted, a su vez, define sus intenciones respecto a: primero, si desea o no iniciar por su cuenta el saludo, y, segundo, si está dispuesto, en caso de que sea el otro el que lo inicie, a responder al gesto de su oponente. En caso negativo (decide usted no saludar), continúe andando -vista al frente- como si estuviera muy concentrado en sus pensamientos. En caso afirmativo (está usted dispuesto a iniciar el saludo, o, en su caso, a contestarlo), pase a la etapa segunda.

    Etapa segunda (mirada):

    Mire usted con disimulo a su oponente, esperando obtener igual respuesta. Llegado este punto, pueden darse dos casos:

    a) El otro no le mira. Puede deberse a dos causas: o no le ha visto, o está practicando el esquive (es decir, le ha visto y ya le está esquivando). En este caso, y sea cual sea la causa, enfoque usted su mirada inmediatamente al infinito, como si estuviera mirando un punto muy lejano, y continúe su camino; b) Si su contrario contesta a su mirada, no se confíe, pueden darse a su vez tres subcasos. Primero, que, aunque no se lo parezca, no le ha visto. Segundo, le ha visto pero no tiene intención de saludarle (le está mirando, pero acabará por esquivarle). Tercero, le ha visto y piensa saludarle.

    Etapa tercera (cejas):

    Sin dejar de mirar a su oponente, arquee las cejas abriendo bien los ojos y espere idéntica respuesta. ¿Que no la obtiene? Dé el saludo por abortado y trate de dirigir su mirada hacia el cielo, como si sus cejas se hubieran levantado para observar el estado del tiempo o las evoluciones de una bandada de estorninos. Y no se preocupe, probablemente nadie sabrá que estaba usted intentando saludar, de modo que su imagen quedará a salvo. ¿Que su conocido le contesta arqueando las cejas? Es buena señal; puede tener fundadas sospechas de que piensa contestar definitivamente a su saludo, pero aun así, no se fíe todavía (no olvide que un esquive es tanto más ofensivo cuanto más adelantado está el proceso del saludo), y bajo ningún concepto se le ocurra todavía pronunciar una palabra o iniciar un gesto con la mano. Asegúrese una vez más de que va a obtener respuesta. ¿Cómo?:

    Etapa cuarta (barbilla):

    Sin dejar de mirar a su adversario y manteniendo las cejas arqueadas, adelante ligeramente la barbilla y espere idéntica respuesta. Si no la recibe, mire distraídamente la fachada de algún edificio próximo. Si la recibe, arriésguese y pase a la

    Etapa quinta y definitiva (<<¡uep!»).

    Equivale al salto mortal en el vacío: Es muy frecuente que ninguno de los dos saludantes llegue a dar el último paso, el saludo verbal, ya que se trata del momento de mayor riesgo. En tal caso, el saludo se queda en «avistamiento-mirada-cejas-barbi!la»; pero si quiere usted arriesgarse, puede esbozar una leve sonrisa, o, si es más osado, emitir la mínima expresión del saludo oral, ideado especialmente para estas ocasiones: se trata del monosílabo uep, que, pronunciado muy rápidamente, puede convertirse en un sonido breve y ambiguo que podría, en caso de necesidad, confundirse con un carraspeo, puesto que todavía, en el último momento, puede usted ser víctima del squiving más infame. Pero si fuera así, no se preocupe; no es usted el primero ni será el último y, al fin y al cabo, ha cumplido con una norma social generalmente aceptada en Europa.